Asilos

Escrito por ISS el . Publicado en SBE

Llegar a viejo es un pensamiento que asusta y sobrecoge a todo ser humano, porque en la mayoría de los casos la vejez, es sinónimo de soledad. Nuestros ancianos alcanzan hoy edades muy avanzadas con excelente estado de salud, pero a veces sin tener un ambiente familiar que los acompañe. Son muchas las situaciones que deben afrontar las personas mayores con o sin la ayuda de sus seres queridos. El viejo necesita del apoyo de todos, no
solo de los suyos.

Si lo excluyen de su entorno puede caer en una depresión que lo llevará a sentirse inútil. Ante esto y muchos otros problemas de los ancianos, se han creado casas de cuidados, a las que son llevados por su familiares o llegan por propia decisión buscando el calor humano.

Una misión de la Sociedad de Beneficencia Española es ayudarles a llevar su vejez con dignidad, ofrecer un lugar de asilo que les dé la seguridad de estar bien atendidos tanto en sus males físicos como en los del alma. En las Instalaciones del Hospital Español de la Ciudad de México se encuentran las salas periféricas, por muchos años conocidas como el Asilo de la Institución. Éste cuenta con 6 salas destinadas al asilo, 2 residencias para mujeres y una Unidad de Geriatría.

La Sociedad de Beneficencia Española se fundó en octubre de 1842 para socorrer al español verdaderamente necesitado, aquél cuya economía apenas le permitía sobrevivir. El asilo originalmente comenzó en un cuarto con 4 camas en la Iglesia de San Miguel al poco tiempo de su fundación. Al darse cuenta que sus acogidos necesitaban servicios de hospitalización, la Beneficencia acude a Hospitales ya existentes. En 1860 alquila una sala del Hospital de San Pablo conocido más tarde como Hospital Juárez, a la que bautizaron como Sala Española. Para 1873 el número de asilados había aumentado, por lo que el asilo se traslada al Hospital de San Cosme. Era, aunque alquilado, el embrión de lo que después sería la Beneficencia Española. Es en 1877 cuando la Beneficencia encuentra una casa en la calle de Niño Perdido, donde se instala en forma el primer Asilo-Hospital de la Sociedad. La necesidad de tener más espacio para crear salas de especialidades, servicios y dependencias, hace que en 1932 se traslade a enfermos y jubilados al nuevo sanatorio de la avenida Ejército Nacional. Contaba con un edificio exclusivo para el asilo que más tarde sería derribado y dejaría lugar a la actual Unidad Hospitalaria Pablo Diez, inaugurada en 1969. Las salas de los viejos pabellones fueron adaptadas para albergar a los ancianos.

El Asilo de la Sociedad de Beneficencia Española es uno de los más grandes del país. Ofrece un lugar donde vivir con dignidad, bajo la supervisión de médicos y personal de enfermería. La autorización para el ingreso de una persona al Asilo es evaluada por la Comisión de Visitadores, conformada por directivos de la Beneficencia. El asilo se divide en Salas y Residencias. De las 6 salas, 2 son únicamente para mujeres. Las Salas son ocupadas exclusivamente por socios al igual que la Residencia Covadonga, mientras que en la Residencia Isabel la Católica pueden ser asiladas personas ajenas a la Beneficencia. Cada habitación está acondicionada con cama individual, mesa camilla, sillón reclinable, closet, baño completo y los aditamentos necesarios para que los ancianos no sufran caídas. Cuentan con tres comedores generales, cocinetas con hornos de microondas y refrigeradores, terrazas y áreas comunes donde hay televisión. La asignación de sala y cuarto se realiza de acuerdo a lo que haya disponible; se trata de ubicar a las personas que requieren de mayor cuidado cerca de la central de enfermería.

La Administración supervisa el correcto funcionamiento de todas las salas y que se preste el servicio que requieran los asilados en todos los aspectos. Cada sala y residencia tiene una encargada que mantiene el orden, vigila que todo el personal cumpla con sus funciones y está al pendiente de las necesidades de los residentes, así como de la atención a sus familiares.

El servicio médico está conformado por un jefe de geriatría, médicos residentes e internos concentrados en la Unidad de Trasferencia Geriátrica. La atención médica está disponible las 24 horas del día y cada uno de los asilados recibe la visita diaria de un doctor que evalúa su estado de salud. Además cuentan con el servicio de consulta externa del Hospital Español en el que pueden ser atendidos por médicos de varias especialidades como fisioterapia, cardiología, oftalmología, ortopedia, otorrinolaringología, urología, ginecología y nefrología entre otras.

El departamento de enfermería está dividida en 3 turnos. Se organizan de acuerdo al numero de personas que tenga cada sala. Bajo la supervisión de la Administración solicitan los medicamentos y material que les indica el personal médico. Los asilados disponen de todos los medicamentos incluso los que se encuentran fuera del cuadro básico del Hospital, gracias a que cuentan con una Farmacia dentro del Asilo. Las enfermeras ayudan a bañar, vestir y dar de comer a aquellas personas que no tienen una cuidadora.

Por otra parte, los trabajadores generales son responsables de la limpieza y mantenimiento de las instalaciones. Se encargan del cambio de ropa de cama, llevar y traer la ropa a la lavandería y del traslado de los residentes a sus consultas médicas o estudios de gabinete. Otra de sus funciones consiste en servir los alimentos preparados en la cocina general del Hospital, de acuerdo al tipo de dieta indicado por los médicos y supervisada por la encarga de la sala.

La Unidad de Trasferencia Geriátrica es una sala de Terapia Intermedia donde se canaliza a los enfermos que así lo requieran. Su funcionamiento es similar al de un hospital ya que reciben una atención intensiva tanto de enfermería como de los médicos geriatras. La unidad cuenta con todos los elementos necesarios para la atención de enfermedades agudas que no requieren de cirugía o de interconsultas múltiples. La estancia en la Unidad es temporal y el enfermo permanece en ella hasta que sea dado de alta por los médicos y regrese a su sala de origen.

Otro beneficio importante es el apoyo religioso que reciben los asilados a cargo de la Orden de las Siervas de Jesús de la Caridad, que también residen dentro de la Institución. Todos los días las madres llevan la comunión a quienes no pueden ir a la iglesia, rezan el rosario con ellos, conviven y están al tanto de sus necesidades. El sacerdote ofrece misa todos los días y atiende a los ancianos que requieran de su ayuda. Adicionalmente la Institución brinda el servicio de una Estética dentro del Asilo y la atención del estilista en la habitación de las personas que tienen dificultad para trasladarse.

Una labor invaluable para el bienestar de los asilados es la acción social que realizan El Comité de Damas, Las Damas Voluntarias y la Madrina de la Junta Española de Covadonga, ya que colaboran de forma importante para que los ancianos mantengan una vida social activa. El Comité de Damas ayuda con el pago de cuidadoras para residentes que no cuentan con familiares que solventen el gasto, así como la compra de artículos que mejoren sus condiciones de vida tales como vestido, lentes y aparatos de audición entre otros. También se encargan del lavado de la ropa de los asilados que no tienen familiares con la donación de lavadoras y secadoras cuyo mantenimiento corre a su cargo. Además El Comité les organiza comidas en fechas importantes del año como el Día del Anciano, El 10 de mayo, El Día del Padre y Navidad. Las Damas Voluntarias se hacen cargo de organizar actividades recreativas, que les ayudan a romper la monotonía y hacer su vida un poco más llevadera, a través de juegos de mesa como lotería y bingo, torneos de dominó, actividades manuales, gimnasia, funciones de cine y otros pasatiempos. La Madrina de la Junta Española de Covadonga representa en conjunto a los centros españoles y realiza festejos en fechas especiales para los asilados. Su misión es convivir con ellos en todos los eventos, organizar una vez al mes una fiesta de cumpleaños y una posada a fin de año.

Los ancianos de la Beneficencia continuamente son agasajados con todo tipo de distracciones, comidas y meriendas en días especiales. En ocasiones son invitados por los Centros Españoles a sus instalaciones donde pueden disfrutar del paseo y la comida tradicional. Además reciben la visita de personalidades importantes, los cuadros de danza de los centros, grupos corales, estudiantinas, rondallas y orquestas.

El sostenimiento del asilo recae sobre las cuotas de los asociados, las recaudaciones obtenidas por los diversos eventos organizados por la Junta Española de Covadonga y sobre los donativos generosos de almas caritativas. Cada asilado es protegido desde que entra a su nuevo hábitat hasta que expira y recibe cristiana sepultura; un tiempo sin medida concreta en que los asilados son incondicionalmente apoyados y atendidos por la Sociedad de Beneficencia Española ¡Una misión que debe continuar!